Existe la posibilidad de una isla,
cerca de ti, alrededor de tus sueños.

Azul cieno, estrellas sobre el firmamento de una playa.

Tendidos, recordamos a Dédalo volando hacia el sol, dulce, tierno, que nunca quema, que dora las espaldas mientras el corazón se adentra en las tinieblas.

Tú eres mi luz, tea que acompaña y alumbra.

Dicen que hay un camino, mientras yo sólo contemplo la belleza de esta piedra que ahora toco, ahíta de sed, del riego de la posibilidad.

Barcos en la bocana del puerto, faros verde campiña, la vuelta al hogar es el retorno al sueño.

Descansa, pues, en la almohada de las caricias.
Duerme en la certerza de las plumas con mi amor
.

Elantxobe, el recóndito Edén
Verano 2008

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