Vidas de cine: relato publicado en http://www.narrativas.com

Para su lectura, PDF, página 29.

Conoced a sus protagonistas. Ellos son la vida misma.

El origen

Vidas de Cine apareció en mi vida una tarde paseando entre los foulards de los puestos ambulantes de la calle Fuencarral, Madrid, acera izquierda.

Volaban, literalmente. Se escapaban de aquellos hierros. Y entre los rosas decadentes y los amarillos nápoles aparecieron ellos. Los protagonistas de este relato.

Adiós, Pampa Mía,adiós, me voy a tierras extrañas.

Sólo tangos. Y mi cabeza demolió recuerdos para volver al camino de Santa Cruz, luego Duernas, donde mi padre y yo cantábamos a Mª Dolores Pradera –La flor de la canela-.

“Devuelme el rosario de mi madre y quédate con todo lo demás”. Qué frase, nos quitábamos el trigo, limpios para la Pradera y Carlos Cano.

“El farolito de la calle en que nací, fue el testimonio de mis promesas de amor…Bajo su quieta lucecita yo la vi, a mi pebeta luminosa como un sol…”

Tangos y milongas vuelven a mí cada vez que entro en los cines pequeños, donde ancianos prolongan lo poco que les queda de Tiempo, arañando amores y naufragios en la pantalla y recriminándose que sí, que podían haber sido más valientes, pero nadie se lo permitió. O ellos no se lo permitieron.

Allí paso yo también parte de mi vida. Y quietos, afuera el uno, adentro las otras, como estatuas que merecen efemérides, el acordeonista y su gente.

Me siento segura con ellos.

28 de diciembre. Hace frío ahí fuera.

Día de los Inocentes, con doble sentido. Ojalá el destino no les bromee más.

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