Empecé con el caos: no es el antes de Zeus o el antes del Paraíso.
Era el antes del ahora: 2010.
En medio del caos, nací del semen del jefe del Olimpo: en vieira.
21, enero.
Me cubrieron con un sonajero de plata.
Me presentaron en bandeja de oro.
21, enero.
¡Muera la infertilidad! ¡Viva la futura reina!
21 cañonazos.

Yo tenía un triciclo, regalado por una cortesana,
muchas manos con venas de tronco oliváceo,
mirtos y jarana.
Devoraba zarcillos mientras dormía.
Por eso, ahora, las joyas me van naciendo del estómago: mucha aguamarina, mucha perla, poca esmeralda (mal agüero).
Corría con el triciclo
alrededor de una inmensa palmera con base de azulejos;
a cada vuelta recogía un helecho al viento.
Ramos de plantas antiquísimas para aquel olor a ámbar en tus dedos: supe que eras antigua como la sal.
Zapatitos de charol negro,
calcetines bordados,
margaritas rozando la nariz,
queso en La Casilla,
tardes de campo,
picazón de espiga.

Tú me untabas de leche condensada los huesos sin calcio.
Tapada con un cobertor azul.
Y decían la niña de la piel blanca, la niña de porcelana.
Lo sigo siendo, pero con orgullo de vela: las que dan la buena suerte son albas, iluminando las ventanas de Escandinavia.
El pelo, negro, como la primera pluma que me diste.
Masajeabas los pies con balletas y me contabas las fábulas de Esopo.
Dormía dieciocho horas y pedía más Esopo.
…moscas a la miel, que por golosas murieron, dentro de patas en él…
Perecen los corazones del vicio que les domina…

Mi cabeza descansaba, ojos grandes que admiraban a Barbara Stanwyck.
El primer susto: un retrato de Dorian Grey.
Una y otra vez: Ben-Hur, el Cid y una del Oeste después de la papilla.
Venían las manos de ámbar y me pintaban uñitas colorás.
Tom Sawyer y Willy Fogg. La aldea del Arce.
Regalos que escondían acuarelas, lengua sacada y pintarrejeos.
Le quitaba el polvo al candil, camino de la cocina,
y me miraba en el espejo -con forma de sol-.
(Alzaba la cabeza y sólo veía el blanco del techo).
Blanco para mis acuarelas: quería pintar allá arriba.
No alcanzaba: entonces descubrí las utopías y algo que llamaban futuro y que andaba dentro de mí por ser tremendamente pequeña.
¿Quieres ser mayor?
No

Pulgarcita de los espejos, así era el porvenir.
Pero pronto supe que la vida no se paraba,
dando vueltas con el triciclo alrededor de la palmera,
dando vueltas,
dando vueltas.
Supe que la nena reflejada dibujaría óvalos, sin triciclo.
Así que me apresuré a andar sin manos que me sostuvieran. Por si acaso.
Presagio de hija con trenza grande a la espalda.
Barrunto de hija con cola de caballo.
Felicidad de enero,
hasta tres años después.
1100 días exactos…

El triciclo se quedó pequeño.
El cascabel de plata se fue al cajón de la cómoda.
Siguió la porcelana en la piel y el negro en el pelo, sobre una cabeza que olvidó las acuarelas y el techo.
Hasta…
Hoy subí al desván y estaba allí.
Sentada en el sofá rojo Hábitat, lo miro, dos pedales muy usados…

Fotografía: Luca(Toscana). Todos los derechos reservados a Charlie Waite. By AllPosters.

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