Esta tarde, lluviosa y gris de Madrid, podeis refugiaros junto a nosotros,
a la vera de la buena poesía, en el mítico Libertad 8.
Recitaremos viejos versos, casi ancianos ya; otros recién paridos; incluso algunos novísimos.
Un café, un periódico con síndrome de abstinencia de palabras tremendas (harto ya de tremendistas) y un recitador.
Os esperamos, piano atrás y swing de escribidores.

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