A 5 de marzo. XLV aniversario de la muerte de Anna Ajmátova

Las horas ya no se comen el día/
el mayor corrosivo del minutero es el miedo, puro amoníaco/
porque todo lo que acontece es hiel/
E hígado eres: amoratado, venoso, alcoholizado por el segundero/

Tú no volverás, mujer de los veinticuatro, ni lujuriosa ni escribiente/
Eres la matricida, la huérfana del hijo pródigo, que escupe dentro de una tumba asiria, donde los únicos signos sumerios son el alfa (Gorenko), el omega (Ajmátova)/

Quieres, yugular rusa, verter sangre sobre los pechos/
y sólo caen mondas de patatas, alimentos de los hijitos de Petersburgo/

Duerme, antes de los idus de marzo/
Ahora, que ya eres carne de tierra, desciente hasta los Infiernos/
Sé Bruto, por fin, y mata a la querida patria.

Fotografía: Duelo después de un baile de máscaras. Jean-Léon Gérôme.

Anuncios