Poema basado en el proyecto “A cuatro manos”, creado junto a la poeta gaditana Carmen Moreno. Cartas en forma de verso que se mandan dos hermanas a través de sus blogs. La primera epístola es suya (en http://www.morenocarmen.blogspot.com). Ésta es mi contestación.

Ahí estaba, un domingo de mayo,
la imagen que nos representaba a las dos:
Un artista chino desaparecido, Ai Wei Wei,
dejando caer un jarrón de la dinastía Han”.
Amante de Manet y Jasper Johns. Mil pedazos.

Dos jarrones [Han y Ming]
somos.
Sí, hijas de poetas
[también represaliados por la dureza de una vida
permanentemente acechada por los quebrantahuesos]

Alguien nos llamó piezas arqueológicas menores
colocándonos de pronto y estratégicamente
en el barrio de las mil culturas
[Lavapiés, este Madrid]

Tú pintaste en la desnuda cerámica
dragones de la suerte, un fénix, baguas,
cubriendo esa desnudez, esa vergüenza mía
que me hacía sentirme obscena, obscura
[especie en extinción]…
Por amar sólo los versos
y los hielos [decadentes] del Perito Moreno

Tus manos, que están hechas de arena, de lágrimas [y de hidalguía]
son oceánicamente tiernas.
Rodeaste en cuello de este jarrón
y con el pincel fino, hecho de esos cabellos salados
pintaste caligrafía, el Libro de la Almohada
y todos los sinónimos existentes de fraternidad

Viajas con este jarrón bajo el brazo,
discutes en las aduanas al verme pasar solitaria,
me envuelves en caricias y me abonas con café [y agua filtrada]
diciéndome: crece, crece

Pintora mía, mis falanges [ya] se están despojando
de las vendas de momia vieja.
Marina del exilio [rusa tuya] me ha regalado
unos pinceles Lefranc [comprados en Praga],
esbeltos y elegantes como tu talle.
Prepárate.
Abre tu cuerpo
y déjate [es tu tiempo] dibujar

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