Con permiso del oriolano y de su Recoged esta voz

De mi retiro

Aquí tengo una voz enardecida,
aquí tengo una vida combatida y airada,
aquí tengo un rumor, aquí tengo una vida.
(…)

Ellas, las mujeres que trabajaban con las manos

Los pechos que empujaban y herían las montañas,
vedlos desfallecidos sin leche ni hermosura,
y ved las blancas novias y la snegras pestañas
caídas y sumidas en una siesta oscura.
(…)

Ellos, los hombres que aullaban en silencio

A pesar de la muerte, estos varones
con metal y relámpagos igual que los escudos,
hacen retroceder a los cañones
acobardados, temblorosos, mudos.
(…)

El hombre que vino de la nieve

El polvo no lopuede y hacedel polvo fuego,
savia, explosión, verdura repentina:
con su poder de abril apasionado
precipitael alma del espliego,
el parto de la mina,
el fértil movimiento del arado.
(…)

A la musa del Leteo

Se merecela espuma de los truenos,
se merecela vida y el olor del olivo,
la mujer amplia y serena
que mueve la mirada como un pájaro altivo.

Fotografía: Josefina Manresa, esposa de Miguel Hernández.

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