En lo personal, a todos los que tengo que agradecer la complicidad a la hora de escribir Garum, aparecen en la dedicatoria del libro. Ahí, queda el amor.
Siempre recordar a esos dos viejos amantes, bonitos, buenos, sabios, dulces, que son mis padres y que me han brindado la Libertad en este año 2011.

Ayer, fue presentado en Madrid Garum, en un acto celebrado en la Librería La Central del Museo Reina Sofía. Siento que este libro vislumbra su futuro en el 2012, año en el que quiero abrirlo al aire, para abanicar a todas las mujeres que lleva dentro. Y para dejar que algunos deseos privados también sean enmarcados o recordados, porque, gracias a la bonanza de este 2011, esos deseos se han convertido en hechos. Yo escribí un poema hace dos años, un relato que forma parte de este garo, y que titulé Qué mujer difícil eres, Libertad, inspirada en esa Marianne, desnuda, altiva y poderosa del cuadro de Delacroix. Ese poema, esa ansia de hablar el árabe, de gozar las pequeñas cosas, los pequeños momentos a solas con Banville o con Camilleri, las veladas llenas de silencios, velas y libros, se han sucedido, se han hecho realidad. Ahora, la Libertad sí frota mi cuerpo con Dove y ella y yo nos entrelazamos. Siempre con más ganas de ella, que nunca es suficiente. Habito y soy habitada. En gran parte por las damas del Garum, esta mujer ha aprendido que la única cárcel, la del ceño, debe deconstruirse con lanzas, con cervatanas, pero nunca a paso de hunos.
Gracias a todas las caras amigas que vi allí. Gracias a mis dos acompañantes de lujo: el maestro de periodistas Jesús Ruiz Mantilla (que me brinda conversaciones epifánicas en el Cafá Comercial) y la profesora de escritores Gloria Fernández Rozas (tanto le debo a esos brazos que me acogieron al llegar a Madrid).
Como siempre, estuvo presente la Fundación Cultural Miguel Hernández, el motor de esta presentación, los que han hecho posibles que ya forme parte de la hermandad hernandiana.

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