Es extraño visitar la Librería Luque de esta manera cuando siempre lo has hecho buscando el libro que faltaba. El último, uno de Kapuściński. Es extraño entrar y ver allí, en el expositor, los Parteluces y los Garums, poesías propias, narraciones privadas. Sientes que entras en un territorio conocido, pero que lo haces de otra manera, por otro camino. Es imposible describir todo lo que esa noche significó para mí. La presentación exquisita del profesor, periodista y novelista Alberto Díaz-Villaseñor, ese humanista al que tanto admiro por su prosa, su lucha por la cultura, su verdad, su ética. Ni yo misma podría describir mejor el libro. Ni, por supuesto, encontraría en mi poética tantos hallazgos como los que enumeró Díaz-Villaseñor. Qué suerte la mía contar con un presentador así y qué orgullo el ver entre el público a tanta gente de Fernán Núñez y a tanta gente querida de Córdoba. Fue un paseo dulce desde la zambra de Lorca al Buenos Aires de Martin Amis, pasando por el patio blanco de Ángel Espejo, calle Nueva donde crecí. En todos los poemas, las presencias de Isabel, Vania, Catalina, José, Ana, Alfonso, don Cecilio, Pepe, Oly. Increíble abrazar a los vivos delante de los que ya se han ido, citarlos a todos en un ágora y unirlos a través del verso. Qué dulce volver a Córdoba así. Y pronto a Fernán Núñez.
http://albertodiazvillasenor.blogspot.com.es/
www.librerialuque.com

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