Portada de Hortelano-Pi, perteneciente a la plataforma Talents United, para EP3
 
 
Buscaba un fotógrafo. Para que me acompañara en mis correrías por los teatros y por las páginas de los libros. Todo un año trabajando con Pablo Álvarez Mendivil, maestro de luces y encuadres, ahora buscando nuevos retos en Viena.
Dos meses preguntando a amigos, intercambiando emails, diseccionando Redes Sociales.
También buscaba inspiración. ¿La imaginación es inagotable? En invierno, puede. En verano, escasea. Necesitaba imágenes para un nuevo poemario. Las clásicas me agotaban. Incluso la fuente permanente de Louise Bourgeois escaseaba.
 
Como dice el escritor Jo Nesbø, a veces, uno no sabe lo que busca hasta que lo encuentra. Y, entonces, resultan tremendamente fáciles. Incluso te planteas por qué no lo pensaste antes. Mientras nos obstinamos en seguir procedimientos arcaicos, alguien se ha ocupado de abstraerse de lo complejo para ir a lo sencillo, solucionándote la vida. Ésa es la primera idea que me vino a la cabeza cuando conocí la plataforma española para artistas Talents United (www.talentsunited.com), una start-up jovencita y sobradamente preparada, de tan sólo un año de vida. Al mando de ella, Pablo Rivera; con Ramón Puchades como CEO; y Tecnilógica como socio tecnológico del proyecto.
 
 
 
 
Talents nos saca de la oscuridad de los despachos, elimina la soledad del creador para fundamentar el co-working y el self-seller: primero, cibernético; después, llevado a la realidad. La idea es simple: te inscribes en su plataforma, pones tus datos, tu biografía y una muestra de tu trabajo. O de un proyecto en medio del que te halles. A partir de ahí, la interacción, la salida de la caverna. El mundo te ve, tus pares te comentan, te critican constructivamente, tu obra sale del ensimismamiento: es el principio. Arquitectos, ilustradores, escribidores, fotógrafos, diseñadores, dramaturgos. Totum revolutum plagado de genialidades. Y de posibilidades de trabajo.
 
Porque esta workshop (que ya se ha extendido a China) colabora con importantes empresas (National Geographic, Womens Secret, Fundación Adolfo Domínguez, Marqués de Valdueza, Noise Off Festival) que proponen retos a los talents, concursos en los que demostrar lo que vales. Una salida para artistas emergentes, da igual la edad que tengan. Un win-win: la empresa obtiene un producto único; el talent, una ventana al mundo.
 
 
 
 
 
 
Así sucedió con National Geographic. Por el 125 aniversario de la Sociedad, la organización National Geographic Retail Store convocó un concurso para diseñar una camiseta conmemorativa en las categorías de Adulto y de Niño. Más de 200 talents participaron y el genial ilustrador Hortelano-Pi, también talent, entregó los galardones. Los ganadores, Damián León Escalada, con su diseño del clásico explorador sombreado por animales e Irene Moresco con una ballena azul abrazando a un pequeño buzo conquistaron al jurado por la creatividad de sus ideas. Ambos se mostraban emocionados por el galardón y por lo que suponía un premio con el nombre de National Geographic para sus currículum vitae.
 
Y fue en la web de Talents donde encontré parte de la inspiración perdida. Visiones de ojos de distintas culturas se abren en un expositor que abarca todos los géneros, con creaciones impensables que modifican, incluso, tu propio trabajo. Me sucedió al encontrarme el mundo entomológico, hecho en platos de cerámica, de Raúl del Sol.
 
 
Siempre se habla de la dificultad para emprender en estos momentos en España. Pero lo cierto es que hay huecos en algunos conceptos. Y hay que rellenarlos. Porque es perentorio. La interacción socava el aislamiento y nos convierte a los artistas en miembros de una pequeña sociedad donde la soledad de la creación desaparece. Todos, en el mismo barco.
 
Y en él, mi fotógrafo buscado.
 
 
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