Collage de Szymborska tiltulado “Demasiados pensamientos”

 
Para las sonrientes mujeres del año 23
Inspirado en los collages que Szymborska mandaba cada año por Navidad a sus amigos, expuestos en el mes de noviembre en La casa del lector de Matadero-Madrid.

Eres exquisita hasta para morir.

Irse, por supuesto, en el mes de las nieves sobre Cracovia. En el mes del Carnaval, tú, que escribías al ritmo del reggae, del Black Coffee de la querida Ella y de los cigarrillos cuyas cabecitas nunca acababan de quemarse; Juana de Arco inmortales que encendías con un mechero kistch en forma de submarino.
Irse, no por un cáncer de pulmón -que entenderán de hebras y sabores bien combinados con la máquina de escribir los boletines de Associated Press- sino por un ataque de risa de los tuyos. O por un ataque de erotismo. Quizá ayer televisaran un combate del inmenso Andrzej Gołota, el hombre de la nariz partida, cuyos bíceps encendían tus muslos y pechos, quién dijo que no se puede desear a los 88.
Tus huesitos bajo la nieve se ríen de las altas condecoraciones del Estado, del presidente y sus modales de burgués medrante, de los saludos de los oficiales. Tus huesitos pertenecen al pueblo que más ama la Poesía: señora de los campanarios, te saluda un cortejo de 10.000 compatriotas.
 
Tus huesos -dicen que muertos- son tan tiernos que este día en que el primer gusano -ávido lector de limericks– los besó, murió de una amarga diabetes, enamorado.
Los vientos que te rodean traen camisetas del Manchester United, gitanitas y toros, torres inclinadas, llaveros de la Eiffel, imanes de pizza cuatro quesos, caballitos blancos de gomaespuma, zapatitos tiroleses y una bailante Virgen de Fátima hasta este sur de Europa, cada vez que yo pienso en ti.
Mi calavera con velón de aceite se agarra a los goznes para no salir volando hacia tus huesitos, tan física y fuerte en esta atracción, joven poeta muerta.
 
Estás recubierta de unos copos on the rocks, en los que habita la teoría del caos. Tu occipital los mira a los ojos, con la misma curiosidad con la que diseccionabas a los monos.
 
 
Qué extraña casualidad haber nacido ser humano y no primate, todo gritos y cola al árbol, plátano en vez de cigarrillo y eterna orgía de sexo en el calor del trópico
 
 
La nieve corre hacia el eclipse de mi lamparilla de noche. Yo me rodeo de tacones que fluyen hacia tu tumba y se convierte en fuerte amurallado que te protegen de esas gentes que piden autógrafos como maná
 
Hay países donde alimenta más la firma de los poetas que la hogaza de pan
 
 
En curva, el sonido de tus carcajadas atraviesa la calva de un Papa, la ginebra de Isabel, el codillo de la Canciller en Alexanderplatz, los puros del Presidente en el mortecino Elíseo, los ojos de la calavera de Hamlet, la cintura anoréxica de los trajes de Sissí, el llamador mórbido de Downing Street (10), las oscuras alfombras que pisó Havel, las tripas de los leones del Coliseo y se meten en mi cuerpo, como si me poseyera un Sambódromo y toda tú me conminaras a bailar extenuantes danzas en honor de Yemanja.
 
 
Cada noche en que te pienso, pequeña anciana viva, más y más me atraes, desafiando toda ley física, que no eres tú sino agujero blanco, histérica promesa de placidez, alma gemela.
Mientras ardes en el calor del camposanto y la torre Mariacki se eleva al negro de Fitzgerald, yo me hielo en frío, recordando los abrazos que nunca me diste,
 
ésos es los que me apretabas los riñones con tus manitas y decías: hueles a costillas tiernas y cárdenas, joven poeta mía.
 
ésos de los que te separabas sin brusquedad para espetarme: ¿Conoces la telenovela “La esclava Isaura”?¡Yo no me la pierdo!
 
ésos que terminabas siempre con la misma frase: cuánto tienes que aprender sobre la frivolidad,  pequeña y aburrida cachorra.
 
 
Querida leona de tiernos huesitos: no descanses ni nos dejes descansar en paz.
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