Ilustración de Ana Juan. ©Ana Juan

 

 
 
 
Poemas cortos inspirados en cantos tradicionales coreanos del Reino de Koguryŏ.

Mi sombra me recriminó anoche
tenerla abandonada.
Sufrimos ambas por amor.
El poco que perdura
lo encerramos tras las cortinas oscuras.
Tras las fallebas bajadas.

Son ahora los gusanos los que cantan tu ausencia.
Ya los pájaros volaron lejos,
roncos de tanto llamarte.

El señor de Cheong Wuan lapidado está por las tejas.
Las sábanas le amamantan en el tiempo de las estrellas y en el tiempo de las cosechas.
Dari dari yali yali yalari yala
cantan las hilanderas para el señor de Cheong Wuan,
aparcado en su cama de opio como un viejo arado de óxido.
Quien antes dio frutos silvestres
ahora yace cosiendo pensamientos.
Tal es la ambición de nuestro rey:
soñar la vida. Apenas sin pisarla.

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